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domingo, 9 de noviembre de 2014

¿ERAN MUCHOS LOS NAZIS?

Muy buenas amig@s, 
Retomo el tema de la 3º guerra mundial o la guerra santa o como quieran ustedes llamar a esta escalada de violencia que, al perecer, no tiene fin. En esta ocasión de parte de un ciudadano de a pie que reflexiona sobre el paralelismo que ve entre el nazismo y los actuales fanáticos religiosos. 

Para reflexionar.

¡A disfrutar del Domingo y muy buena semana!

¿ERAN MUCHOS LOS NAZIS? 

El autor de este mensaje es el Dr. Emanuel Tanay, un conocido y muy respetado psiquiatra, sobreviviente del holocausto. Interesante duda que se plantea un aristócrata alemán, pero yo creo que en realidad estaban todos trabajando o viajando en subterráneo, porque dijeron como excusa que no tenían idea de lo que pasaba en la superficie de su país.Así, la mayoría  simplemente se sentó a dejar   que  todo  sucediera, pero es correcto  su comentario respecto a la mayoría silenciosa. Un hombre, cuya  familia pertenecía a la aristocracia  alemana antes de la Segunda  Guerra Mundial, fue propietario de una serie de grandes industrias y haciendas.  Cuando se le preguntó ¿cuántos de los alemanes eran  realmente nazis?  la respuesta que dio puede guiar nuestra actitud hacia el fanatismo:"Muy pocas personas eran nazis en verdad - dijo, "pero muchos  disfrutaban de la devolución del orgullo alemán", y  muchos  más  estaban demasiado  ocupados para preocuparse. Yo era uno de los que sólo pensaba que los nazis  eran un montón de tontos. Luego, antes de que nos diéramos cuenta, los  nazis eran dueños de nosotros, se había perdido el control y el fin del mundo había  llegado.  Mi familia perdió todo.  Terminé en un campo de concentración y los Aliados destruyeron mis  fábricas."Se nos dice que la gran mayoría de los musulmanes sólo quieren vivir  en paz.  El hecho es que los fanáticos dominan el  Islam,  en este  momento de la historia.  Son los fanáticos los que marchan. Se trata  de los fanáticos los que producen guerras.Se trata de los fanáticos  que sistemáticamente masacran cristianos o grupos tribales en África y  se van adueñando gradualmente de todo el continente en una ola  islámica.Estos fanáticos son los que ponen bombas,  decapitan, asesinan.  Son  los fanáticos los que toman mezquita  tras mezquita.Se trata de los fanáticos los que celosamente difunden la lapidación  y la horca de  las víctimas de violación y los homosexuales.Se trata de los  fanáticos que enseñan a sus jóvenes a matar y a convertirse en terroristas suicidas.El hecho cuantificable y duro es que la mayoría pacífica, la "mayoría silenciosa" es intimidada e imperceptible.La Rusia comunista estaba compuesta de los rusos,  que sólo querían  vivir en paz, sin embargo, los comunistas rusos  responsables del  asesinato de cerca de  50 millones de personas. La mayoría pacífica era irrelevante.  La  enorme población  de China era también pacífica, pero los comunistas  chinos lograron matar la asombrosa cifra de 70 millones de personas. El individuo japonés medio antes de la Segunda Guerra Mundial no era belicista sádico. Sin embargo, Japón asesinó y masacró,  en su camino  hacia el sur de Asia Oriental,  en una orgía de muerte, que incluyó el  asesinato sistemático,  a 12 millones de civiles chinos, la mayoría  muertos por espada, pala y bayoneta.  Y, ¿quién puede olvidar Rwanda?,  que se derrumbó en una carnicería.  ¿Podría no ser dicho que la mayoría  de los ruandeses eran amantes de la paz?Las lecciones de la historia son con frecuencia increíblemente simples  y contundentes,  sin embargo,  a pesar de todos nuestros poderes de  razonamiento, muchas  veces perdemos el más básico y sencillo de los puntos: Los musulmanes amantes de la paz se han hecho irrelevantes por  su silencio.Los musulmanes amantes de la paz,  se convertirán en  nuestro enemigo si no se pronuncian,  porque al igual que mi amigo de  Alemania, se despertarán un día y encontrarán que los fanáticos los  poseen,  y el fin de su mundo habrá comenzado.  Los alemanes, amantes  de la paz, japoneses,  chinos,  rusos, ruandeses, serbios, afganos,  iraquíes, palestinos,  somalíes, nigerianos, argelinos, y muchos otros  han muerto a causa de que la mayoría pacífica no se pronunció  hasta  que fue demasiado tarde.En cuanto a nosotros, que somos espectadores ante los eventos en desarrollo,  debemos prestar atención  al único grupo que cuenta: Los  fanáticos que amenazan nuestra forma de vida.Por último, cualquiera que dude de que la cuestión es grave y elimina  este mensaje sin reenviarlo, está contribuyendo a la pasividad que  permite a los problemas expandirse.Por lo tanto, envía esto ¡una y otra vez! Esperemos que miles de  personas, en todo el mundo,  lean y piensen sobre esto. ¡Antes de que  sea demasiado tarde!


lunes, 8 de septiembre de 2014

El odio religioso acorrala a los cristianos

Después de la última publicación en mi blog de la nota de Arturo Perez-Reverte, una buena amiga me hizo llegar esta nota de Marcos Aguinis que deberíamos leer todos, ya que amplía en detalle hasta que punto estamos inmersos en una guerra Santa, así sin rodeos, tan claro como lo leen. Les dejo la nota para que saquen sus propias conclusiones. Gracias Patri por el aporte.
Buena semana para tod@s

El odio religioso acorrala a los cristianos

Por Marcos Aguinis | LA NACION


Un volcán escupe lava y amenaza multitudes. El ala fundamentalista del islam, tras varias décadas de latencia, se ha erguido con furia y avanza al ritmo de diversas intensidades, métodos y justificaciones. Pretende devolver el mundo a la oscuridad de la Edad Media.
La ONG llamada Mechric (Comité Cristiano del Medio Oriente), formada por instituciones de Irak , Líbano, Sudán, Irán, Siria y todo el norte de África, fue fundada en 1981 para monitorear las agresiones que se venían cometiendo contra las poblaciones cristianas desde el Atlántico hasta el océano Índico. La masacre contra la iglesia copta de Alejandría determinó que esa entidad publicase un documento en el que -¡por fin palabras claras!- condenó a sus autores directos e intelectuales. "Este acto atroz fue realizado por los seguidores jihadistas de una ideología criminal corporizada por Al Qaeda, la red Salafi y sus aliados, que están infiltrando las elites de toda la región." Mechric urge a los pueblos cristianos del orbe a movilizarse en favor de sus hermanos del Medio Oriente gravemente amenazados por una permanente discriminación y persecución. "También convocamos a los sectores democráticos y las organizaciones defensoras de los derechos humanos de los países árabes y musulmanes a condenar la barbarie cometida contra los coptos de Egipto y contra los cristianos de Irak y otras regiones de la zona." Desde entonces la situación ha empeorado.
No es un secreto que en Arabia Saudita está terminantemente prohibido construir una iglesia o exhibir una cruz, pese a que ese país construye mezquitas suntuosas por doquier (en la Argentina se le donó un valiosísimo terreno). Bajo la Autoridad Palestina, el hijo de un peluquero en la ciudad de Qalkilia fue encarcelado por el "crimen" de haber formulado dudas respecto del islam; los intendentes cristianos de varias ciudades cisjordanas fueron reemplazados por musulmanes. Un lento y permanente éxodo vacía de cristianos a todos los territorios llamados "palestinos". Los católicos también están desapareciendo de Irán. No cesan de disminuir los maronitas en el Líbano. Casi no quedan en Siria.
Las matanzas ocurridas en Sudán a lo largo de muchos años por hordas que irrumpían en las aldeas cristianas conforman una muestra del más extremo horror. Ni hablar sobre el genocidio de Darfur. Pero Sudán y otros países que oprimen a la mujer y discriminan a sus minorías religiosas, siguen formando parte de las Naciones Unidas y ¡hasta integran comisiones vinculadas con los derechos humanos! En Eritrea se propagó la fantasía de que los cristianos deseaban voltear la junta dictatorial y se puso en marcha una campaña para limpiar el país de "los subversivos que portan una cruz". En Bagdad hubo un asalto a la catedral, en medio de la misa, y se asesinó a 58 personas. Durante la dictadura del general Muhammad Zia, en Pakistán, se sancionó una ley contra la blasfemia, término vago que incluye desde una expresión insultante hasta una ingenua duda sobre las verdades del Corán. En Nigeria fueron secuestradas centenares de niñas, forzadas a convertirse al islam y ser esclavas sexuales. La misma técnica, pero agravada, ocurre en Irak: después de asesinar a todos los varones de la familia, son secuestradas sus mujeres para que también sirvan de esclavas sexuales. El espanto es más intenso al enorgullecerse los fanáticos por la decapitación de sus prisioneros y someter a otras víctimas al suplicio de la crucifixión. ¡En pleno siglo XXI!
Estos sectarios aspiran a un Medio Oriente Christenrein (limpio de cristianos), así como ya lograron que sea Judenrein (limpio de judíos) cuando expulsaron de sus países a todos los judíos en 1949, que terminaron refugiándose en Israel. Se estima que la población cristiana del Medio Oriente hasta fines del siglo XX se acercaba a un 20%. Los últimos censos la han reducido a un 5%. Y su número sigue bajando. Ahora se ha exacerbado el odio contra los inermes azeríes y otras minorías, que son objeto de un exterminio sistemático. Aquí corresponde emplear la palabra "genocidio", que se ha banalizado en boca de muchos ignorantes. Genocidio es precisamente eso: liquidar a un vasto grupo humano por razones de nacionalidad, raza, etnia o religión. Exterminarlo, hacerlo desaparecer de la faz de la tierra. El siglo XX sufrió el genocidio del pueblo armenio y otro más atroz, el del judío. Luego llegaron las matanzas africanas. Ahora se destacan los crímenes perpetrados por la rama asesina del islam. Algunos líderes, envalentonados por sus éxitos, han manifestado que también recuperarán España y, en la misma España, ciertos imanes respaldan ese "derecho", para lo cual se reproducen imágenes de la antigua presencia musulmana en el país. En otras palabras, el infierno del Medio Oriente, para estos sicarios, no se reducirá al Medio Oriente. Su ambición es planetaria, aunque parezca absurda.
El delirio ya se ha extendido más de lo sospechado. Crece bajo el calor de la tolerancia religiosa que floreció en Occidente. Pero esa tolerancia no es asumida por muchos líderes musulmanes. En Italia, el ministro del Interior acaba de expulsar al imán Raoudi Aldelbar con este mensaje: "Es inaceptable que se hagan explícitas invitaciones a la violencia y el odio religioso. Por eso he dispuesto su inmediata expulsión del territorio nacional. Que mi decisión sirva de advertencia a todos quienes piensen que en Italia se puede predicar el odio". La medida fue adoptada tras una serie de investigaciones del Servicio Central Antiterrorista Italiano. Durante sus alocuciones el imán maldijo a Israel y pidió la intercesión de Alá para que "muera hasta el último judío". "Israel es un pueblo que merece ser encadenado y maldito. Alá: búscalos de uno a uno y mata hasta el último de ellos. Haz que su comida se convierta en veneno y se convierta en llamas el aire que respiran".
No es un estilo nuevo. Prédicas similares abundan en Irán y son propaladas a diario por Hezbollá y Hamás.
Urge que la porción civilizada del mundo ponga las manos en el fuego. Lo acaba de hacer el papa Francisco con su habitual valentía. Falta que también eleven su voz los gobiernos y las organizaciones internacionales. Pero, sobre todo, falta que haya condenas explícitas contra esta versión canallesca del islam por parte de los mismos musulmanes. Es decisivo. A éstos les corresponde defender los aspectos nobles de su religión. Hacerlo con fuerza. Es comprensible que los atraviese el miedo a represalias cargadas de salvajismo. Pero su silencio los hace cómplices. No alcanza con poner las culpas afuera. Las matanzas en Siria, Irak, Nigeria y otros países no dan lustre a las enseñanzas del Corán ni corresponden a las palabras con las que empieza cada una de sus suras: "En el nombre de Alá, clemente, misericordioso". En esos crímenes no hay clemencia ni misericordia, sino agravio a los cielos, si se considera que Alá es el creador de la vida.
Lamentablemente, en el Corán existen versículos reñidos con la paz, la pluralidad y la tolerancia, que citan los jihadistas. Es obligatorio decirlo y reconocerlo. Como también es obligatorio decir y reconocer que también existe ese tipo de versículos en la Biblia. Pero la civilización ha logrado que se haga abstracción de las porciones hostiles y se acentúen las piadosas y fraternales. Ellas convierten a las religiones en un motor de la paz exterior e interior, luego de siglos en que parecían condenadas a lo contrario.

Gabriel José García Márquez

Gabriel José García Márquez   Aracataca ,   Magdalena ,   Colombia ;   6 de marzo   de   1927 Ciudad de México ,   México ;   17 de abril   ...