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jueves, 5 de mayo de 2016

¿Que pasa en Internet en un minuto?

¿Que pasa en Internet en un minuto?

Una buena pregunta para dimensionar lo que hoy, en este 2016 está pasando en Internet. La cantidad de datos, contactos, movimientos, compras, ventas, imágenes, noticias, videos, música e información que se genera en todo el mundo.


Esta gente de Excelacom la resumió en una infografía, y ya saben, una imagen vale más que mil palabras... 


Aquí los datos, para terminar de alucinar:

  • 701.389 logins en Facebook
  • 64.444 horas de visualización en Netflix
  • 150 millones de emails enviados
  • 1.389 servicios de transporte en Uber
  • 527.760 fotos compartidas en Snapchat
  • 51.000 apps descargadas en la App Store de Apple
  • 203.596 dólares en ventas en Amazon
  • 120 cuentas nuevas en Linkedin
  • 347.222 tuits en Twitter
  • 38.194 publicaciones en Instagram
  • 1,04 millones de Vine Loops
  • 38.052 horas de música escuchada en Spotify
  • 2,4 millones de búsquedas en Google
  • 972.222 swipes en Tinder
  • 20,8 millones de mensajes enviados por WhatsApp
  • 2,78 millones de vídeos vistos en YouTube
  • ...y todo esto en un solo minuto
Esto nos demuestra un poco el porqué vamos a mil kilómetros por hora, siempre teniendo algo que hacer, algo que ver, algo que enviar, algo que comprar, algo que vender...

Como siempre, para reflexionar un poco...en este caso, en donde invertimos nuestro precioso tiempo de toda esta ruleta de más arriba.

Disfruten, sean buenos y que la vida les sonría.

Daniel Gómez Debenedetti





domingo, 24 de agosto de 2014

Preguntas y más preguntas

Diario La Nación - Crónicas femeninas: Preguntas, por Alejandra Herren

Abro el libro Valores para vivir, que está inspirado en un programa educativo de Naciones Unidas y dirigido a educadores. No es el único programa sobre educación en valores humanos que conozco, y al hojear el ejemplar me doy cuenta de que está muy bien. Paz, amor, respeto, tolerancia, felicidad, responsabilidad, cooperación, humildad, honestidad, simplicidad, libertad, unidad. Me pregunto si nosotras, madres, somos conscientes de la responsabilidad de educar un hijo. ¿Somos verdaderamente conscientes de la enorme herramienta para cambiar el mundo que hay en nuestras manos? ¿Educamos para la paz, el amor, el respeto, la tolerancia, la felicidad, la responsabilidad, la cooperación, la humildad, la honestidad, la simplicidad, la libertad, la unidad, más allá de los enunciados? ¿Nuestros hijos buscarán evitar la violencia? ¿Serán compasivos con los demás? ¿Respetarán la libertad y los derechos de los otros? ¿Podrán ser tolerantes con las diferencias, lejos del prejuicio? ¿Estarán siempre dispuestos a dar una mano solidaria allí donde haga falta? ¿La verdad estará siempre presente en sus vidas? ¿Sabrán ser felices con las cosas más simples de la vida? Qué. ¿es mucho pedir?

Más preguntas

Nada es casual, todo es causal. Vengo haciéndome preguntas como esta madre desde hace un buen rato. Sin ir más lejos, ayer hablaba de esto con una amiga, y lamentablemente nos quedamos un tiempo callados sin encontrar una respuesta. La idea daba vueltas alrededor de “qué hacer para cambiar los sistemas de poder corruptos”, desde el más insignificante, que pusimos como ejemplo, el del camarero que se queda con un vuelto, o se queda con el importe de una cuenta sin pasarla al cajero, hasta los más desastrosos para la sociedad que son los gobiernos y su corrupción indiscriminada en todos los niveles.
Mires donde mires, te encontras con procesos viciados de nulidad pero que funcionan gracias al funcionario, al político, al administrativo, al gobernante corrupto de turno. Y mires donde mires significa justo eso, sin fronteras, en cualquier país en mayor o menor medida (Aunque también coincidimos que el espíritu latino hacía subir las posibilidades en los países latinos, pero ese es otro tema).
Esos procesos están tan bien montados, tan soberanamente podridos, que se hace muy cuesta arriba para las pocas personas que quieren hacerlo bien, dificultando su trabajo al punto de hacerlo casi imposible. Y coincidimos que uno de los problemas es que esas personas que lo quieren hacer bien son pocas, muy pocas. El otro es la educación, una educación basada en los valores humanos que menciona la periodista más arriba.
Entendimos que la única solución era apostar por una educación de calidad, que formara seres humanos con capacidad para discernir lo que está bien y lo que está mal sin temores a las represalias, sin vergüenza a pasar por tontos, identificando muy bien lo que es bueno para un bien común, más allá del bien particular. Que esos chicos educados con unas premisas claras de libre pensamiento, sin partidismos ni encasillamientos, sin aprender de memoria, usando la cabeza para poder elegir, predicarían con el ejemplo, identificarían la forma de crear nuevos sistemas de poder basados en la confianza, utilizando los buenos ejemplos como punto de partida para lograr pequeños cambios cada día, en cada lugar, en cada nivel; sobre todo sin tomar represalias, saneando los procesos, mostrándolos en detalle, transparentes para todos los que quieran verlos. De esta manera se empezaría a conseguir recuperar la confianza de la gente, perdida hace tiempo.
Estamos viviendo una época de cambios, con los objetivos un poco difusos, con el egoísmo campando a sus anchas y con un mundo que deja mucho que desear para dejar a las nuevas generaciones. Cada uno de nosotros como granitos de arena en una gran playa, debería hacer lo posible, con pequeñas acciones, desde su rinconcito en esa playa, para que podamos hacer de nuestra sociedad un lugar mejor, aunque parezca difícil, aunque parezca inútil, porque no olvidemos que todos esos granitos formamos esa gran playa. Es cuestión de no esperar una casualidad y hacer una causa común.

Daniel Gómez Debenedetti

domingo, 4 de mayo de 2014

Una actitud exitosa

Una actitud exitosa
Hay mucho escrito por ahí acerca de la ley de atracción, de la zona de confort y la diferencia con la zona de aprendizaje. Cada vez que me cruzo con algo relacionado me lo leo, lo analizo y me quedo con lo que me gusta o me parece más interesante, bah, como todo lo que cae cerca de mí.

Hoy me encontré con una nota relacionada justamente con esto, con la zona de confort y en el otro extremo la zona de aprendizaje. Lo divertido es que no son opuestos, ya que ir a la zona de aprendizaje hace expandir tu zona de confort. Al estar en la búsqueda de nuevas habilidades, nuevos conocimientos, avivando la curiosidad, leyendo, paseando por lugares nuevos, conociendo gente, lo que haces es agrandar esa zona de confort, asimilando esas vivencias y esos nuevos conocimientos en ti mismo, pasando a formar parte de ti, de tú zona de confort.

Enlazado con esto, quiero compartir una infografía que hace Mary Ellen Tribby que resume muy bien las características que definen y perfilan una actitud exitosa y por contrapartida, las no exitosas, dejando claramente definidas cuales son las actitudes que te pueden llevar al éxito en la vida…o no.

Son agradecidos, hablan bien de los otros, estimulan a los demás por sus victorias y festejan sus éxitos, se hacen cargo de sus fracasos y errores, leen diariamente de todo, comparten ideas e información,  mantienen una lista de lo que les gustaría ser y hacer, aceptan los cambios, se adaptan, aprenden continuamente, operan desde una perspectiva de transformación, o sea genero cambios e inicio movimientos, y no desde una perspectiva transaccional, o sea si me das te doy sino ni se me ocurre. Emanan alegría de vivir.

Seamos uno de estos seres, evaluemos detenidamente en esta infografía, cada una de sus particularidades y veamos la posición contraria para poder identificarnos y movilizarnos hacia lo que nos haga mejores.
La vida, nuestra vida, es la suma de nuestras actitudes, lo que hagamos con ella es el resultado de nuestras elecciones, así que, elijamos bien y no tengamos miedo a salir de nuestra zona de confort, hay un mundo ahí afuera espectacular, y nos está esperando para formar parte de él.


Daniel Gómez Debenedetti

domingo, 26 de mayo de 2013

El tiempo no para...

El tiempo no para

No escuchamos hasta el final, no leemos hasta el final, no prestamos toda la atención, ¿Porqué?¿Estamos apurados?¿Se nos va el tren de la vida?¿Hay que ir tan rápido porque ya las 24 horas no alcanzan?

Al parecer esta sociedad en que vivimos nos va impulsando a hacer todo deprisa y corriendo.  Nos levantamos corriendo, desayunamos corriendo, si desayunamos, salimos al trabajo corriendo, vamos zigzagueando con el coche al trabajo para ganarle segundos al atasco. Ya en el trabajo todo tiene que ser deprisa, todo tiene que ser para ayer o para antes. Nos vamos a comer rápido porque rápido hay que volver al trabajo para seguir a las carreras hasta que termine el día, si es que el jefe o uno mismo nos deja.

Cuando al fin terminamos, la carrera del regreso, vuelta al zigzagueo, vuelta a la tensión y a casa, si al fin, casa. El lugar esperado, donde reposará el guerrero…¿Reposará? Noooo, que va, a seguir corriendo porque hay chicos que ir a buscar o llevar o dejar o traer, cena que preparar, compras que hacer, trabajo que preparar.

Y entre medio de toda esa carrera también queremos ser amantes esposos y esposas, abnegados padres y madres, buenos hijos e hijas, buenos hermanos y hermanas, buenos amigos y amigas, ser solidarios, pensar en el medio ambiente, crear nuestros ideales, defender nuestros ideales, informarnos , formar nuestras opiniones, cultivarnos, leer, ver, escuchar, tocar, disfrutar, amar.


Paro un momento esa carrera y hago como en las películas que nos ponen la cámara ultralenta, para que veamos en detalle lo espectacular que está pasando: Nos pasa la vida, tan rápido que ni la vemos, nos pasa de costado, sin rozarnos siquiera, como para no distraernos de la locura en la que vamos envueltos, como para no molestar. Y así vamos sin parar derecho vaya saber a dónde…o bueno, si sé a dónde, pero de eso hablamos en otro momento, hoy hablemos de la vida y de lo que nos estamos perdiendo, de lo que va pasando por el rabillo del ojo, y que, si prestamos atención, en una de esas estamos a tiempo de reorganizar la “carrera”, transformándola en un paseo, apreciando lo que pasa a nuestro alrededor, a la gente que queremos, lo que pasa en nosotros mismos, lo que buscamos, a donde vamos y si en realidad es ese el lugar elegido, es ese el ser humano que quiero ser.

Daniel Gómez Debenedetti

Gabriel José García Márquez

Gabriel José García Márquez   Aracataca ,   Magdalena ,   Colombia ;   6 de marzo   de   1927 Ciudad de México ,   México ;   17 de abril   ...