domingo, 23 de junio de 2013

Equilibrio entre el cerebro y el corazón

Equilibrio entre el cerebro y el corazón


Cuando no existe la experiencia de sentimientos verdaderos y elevados en el alma, la vida del ser humano se vuelve muy vacía. La desesperanza, el miedo y el desánimo hacen que la vida sea muy hueca. Sin embargo, la base de los sentimientos negativos son los pensamientos negativos.

La receta para contrarrestar esto es simple: pensar menos, pensar calmadamente, pensar en paz y no pensar innecesariamente. Es lo que realmente se necesita para empezar a generar sentimientos verdaderos y elevados. Mantener el corazón lleno de sentimientos buenos y verdaderos requiere de un adecuado equilibrio entre el cerebro y el corazón. En realidad no necesitamos pensar demasiado. El hábito de pensar demasiado hace que nuestro cerebro se canse y se debilite y por tanto sea fácilmente influenciado, especialmente por las vibraciones negativas a nuestro alrededor.

Debido a que usamos mucho más el cerebro que el corazón, la calidad de los sentimientos se ha deteriorado. Los sentimientos verdaderos del corazón se han debilitado profundamente. De hecho, el enfoque debería centrarse en los sentimientos. Si nos aseguramos de que los sentimientos sean verdaderos, entonces todo lo que piense el cerebro será correcto. Podríamos decir que es como un tipo de inteligencia diferente, basada en una forma de usar el cerebro completamente distinta.

Cuando los sentimientos son puros y elevados, el cerebro automáticamente empieza a pensar los pensamientos correctos, basados en esos sentimientos. Son sentimientos que nos conectan con nuestra divinidad, nuestra verdadera esencia.

Para ello necesitamos ir hacia nuestro interior y practicar la meditación, conectar con los sentimientos puros y genuinos del alma, ya que hemos acumulado en el ser muchos sentimientos debido a las situaciones externas y debido a ello, los sentimientos naturales y verdaderos como el amor y la paz, no se experimentan.

Tenemos que empezar por tomarnos tiempo cada día para experimentar esos sentimientos y después empezar la práctica de poner esos sentimientos verdaderos en nuestra vida diaria, en las relaciones, actividades y todo lo demás. Cuando nuestros sentimientos están en este nivel de positividad, emergen tres cualidades: pureza, verdad y determinación. Con éstas, nos daremos cuenta de que la necesidad de pensar mucho se elimina.

Cuando la fe opera en este nivel de verdad, experimentaremos que los deseos más puros del corazón definitivamente son satisfechos. Si no hoy, entonces mañana. El desánimo desaparece. Los sentimientos verdaderos nos conectan con nuestro poder y fortaleza interiores.

Brahma Kumaris World Spiritual University  

domingo, 9 de junio de 2013

Tontas maneras de morir (Dumb ways to die)

'Dumb ways to die' 

Hey, hay un mundo allí fuera y es impresionante. Sigo con esta revista de Marketing, como verán, leyéndola con detenimiento. Es ideal leerla con el PC al lado, porque surgen cosas como esta. Una campaña publicitaria que hace el Metro de Melbourne Australia.
A los simpáticos muñequitos y sus historias los acompaña una música pegadiza que seguramente más de uno terminará tarareando el resto de la tarde como yo, interpretada por Tangerine Kitty.
Recuerden, 'Dumb ways to die' es el nombre de la campaña y es el estribillo de la canción, recuerdenló a la hora de pasarse la tarde cantándola J


sábado, 8 de junio de 2013

Anuncio de Post it de 3M

Anuncio de Post-it de 3M

Mirando detenidamente una revista de Marketing Digital "Interactiva", espléndidamente editada que me regalaron el otro día en un evento de Marketing, entre un montón de cosas más, me encuentro con este video que si bien no nos va a hacer reflexionar como es mi intención en este blog, nos va a hacer pasar un buen momento y nos sacará más de una sonrisa por la historia y por la cantidad de personas que hay detras de esta genial idea.
¡Que la disfruten como yo!


Y si quieren ir al sitio original http://bit.ly/158pzDx

domingo, 2 de junio de 2013

Se feliz ahora

Se feliz ahora

Si quieres felicidad por una hora, duerme una siesta.
Si quieres felicidad por un día vete de picnic.
Si quieres felicidad por una semana tómate unas vacaciones.
Si quieres felicidad por un mes cásate.
Si quieres felicidad por un año hereda una fortuna.
Si quieres felicidad para toda la vida aprende a amar lo que haces, a ser feliz ahora con lo que tienes y con lo que puedes.

Desde la mirada ontológica sostenemos que la felicidad es un estado de ánimo que, al igual que todos ellos están apoyados por una cantidad de juicios en los que se sostienen.
¿Cuáles podrían ser esos juicios?
Está todo bien.
Esto que me pasa es maravilloso.
Me siento completo con lo que tengo.
Qué maravilla, todo lo que puedo hacer.
Las circunstancias están a mi favor.
La vida me sonríe.
Estoy rodeada de gente que me quiere.
Etc.....
 
"Una persona feliz no es una persona
en determinadas circunstancias,
sino con determinadas actitudes."
Hugh Downs

La lista podría ser infinita, sin embargo hay algo que tienen en común estos juicios:
Están en primera persona
Están en tiempo presente.
Y todos tienen que ver con el reconocimiento.
Por lo que podríamos deducir que los únicos que podemos declararnos felices somos nosotros mismos y el único tiempo es AHORA, reconociendo en este momento todo lo que hay.
Por otra parte al postular que la felicidad es un estado de ánimo también podemos decir que es un estado interno que vive en los pensamientos que tenemos en la mente.
¿Entonces dónde podríamos buscar la FELICIDAD?
Y aquí aparece un aporte muy interesante, ya que mientras muchas personas sostienen que algo les falta para ser felices, nosotros postulamos que la felicidad no es algo que podamos encontrar afuera sino algo que podemos construir adentro nuestro.
Justamente en el camino hacia nuestros logros.

El ser humano tiene la creencia errónea
de que necesita algo para ser feliz,
no se da cuenta que:
 ¡¡¡Tiene todo lo que necesita!!!
No puede econocer que la felicidad
es una forma de ver la vida,
una actitud, una costumbre.

¿Cuántas personas conoces que disfrutan el camino de sus logros?
¿Cuántas los reconocen y los celebran?
Muchos disfrutamos al llegar al objetivo pero considero que la verdadera felicidad está en ese camino que algunas veces está plagado de desafíos, retos, obstáculos, riesgos y miedos donde vive la felicidad.
Es en esas mariposas que revolotean en nuestro estómago donde yo considero que vive mi felicidad. Por que me muestra que estoy en el camino de amor hacia lo que hago.
Siento un impulso que me mueve hacia adelante, soy quien necesito ser, tengo todo lo necesito y me siento completo.
 
Allí donde no hay riesgo
no puede haber orgullo en el logro a realizar,
 y, en consecuencia, tampoco felicidad.
Ray Kroc Fundador de Mac Donald´s

¿Te sientes feliz?
¿Qué te falta?
¿Dónde lo buscas?
Recuerda un momento en el que te sentiste profundamente feliz, totalmente feliz.
Cierra tus ojos y piensa en ese momento, observa que cosas estaban pasando, qué estabas escuchando, cómo te estabas sintiendo y cuando creas que has llegado al punto máximo de felicidad graba esa sensación en algún lugar de tu mano aplicando una pequeña presión y manteniéndolo por unos segundos y cada vez que sientas que esa felicidad de espíritu se disipa vuelve a presionar ese lugar de tu mano y recuerda ese momento y los pensamientos positivos volverán y podrás ser feliz nuevamente.
Otro tip muy bueno es tener un registro de momento de felicidad porque lamentablemente tenemos muy mala memoria.
Postulo que la felicidad es un estado de ánimo que puedes elegir sentir AHORA.

Paremos de esperar
que la felicidad venga a nosotros
y empecemos a dejar  que salga de nosotros
y siempre habrá más que suficiente alrededor.

Patricia Hashuel 


¡A disfrutar de la semana y ser felices!

domingo, 26 de mayo de 2013

El tiempo no para...

El tiempo no para

No escuchamos hasta el final, no leemos hasta el final, no prestamos toda la atención, ¿Porqué?¿Estamos apurados?¿Se nos va el tren de la vida?¿Hay que ir tan rápido porque ya las 24 horas no alcanzan?

Al parecer esta sociedad en que vivimos nos va impulsando a hacer todo deprisa y corriendo.  Nos levantamos corriendo, desayunamos corriendo, si desayunamos, salimos al trabajo corriendo, vamos zigzagueando con el coche al trabajo para ganarle segundos al atasco. Ya en el trabajo todo tiene que ser deprisa, todo tiene que ser para ayer o para antes. Nos vamos a comer rápido porque rápido hay que volver al trabajo para seguir a las carreras hasta que termine el día, si es que el jefe o uno mismo nos deja.

Cuando al fin terminamos, la carrera del regreso, vuelta al zigzagueo, vuelta a la tensión y a casa, si al fin, casa. El lugar esperado, donde reposará el guerrero…¿Reposará? Noooo, que va, a seguir corriendo porque hay chicos que ir a buscar o llevar o dejar o traer, cena que preparar, compras que hacer, trabajo que preparar.

Y entre medio de toda esa carrera también queremos ser amantes esposos y esposas, abnegados padres y madres, buenos hijos e hijas, buenos hermanos y hermanas, buenos amigos y amigas, ser solidarios, pensar en el medio ambiente, crear nuestros ideales, defender nuestros ideales, informarnos , formar nuestras opiniones, cultivarnos, leer, ver, escuchar, tocar, disfrutar, amar.


Paro un momento esa carrera y hago como en las películas que nos ponen la cámara ultralenta, para que veamos en detalle lo espectacular que está pasando: Nos pasa la vida, tan rápido que ni la vemos, nos pasa de costado, sin rozarnos siquiera, como para no distraernos de la locura en la que vamos envueltos, como para no molestar. Y así vamos sin parar derecho vaya saber a dónde…o bueno, si sé a dónde, pero de eso hablamos en otro momento, hoy hablemos de la vida y de lo que nos estamos perdiendo, de lo que va pasando por el rabillo del ojo, y que, si prestamos atención, en una de esas estamos a tiempo de reorganizar la “carrera”, transformándola en un paseo, apreciando lo que pasa a nuestro alrededor, a la gente que queremos, lo que pasa en nosotros mismos, lo que buscamos, a donde vamos y si en realidad es ese el lugar elegido, es ese el ser humano que quiero ser.

Daniel Gómez Debenedetti

domingo, 19 de mayo de 2013

"No sabemos qué es la buena vida porque nada nos parece bastante"


"No sabemos qué es la buena vida porque nada nos parece bastante"

Iván Gil entrevista para el Confidencial a Robert y Edward Skidelsky

Lo necesario para disfrutar de una ‘buena vida’ consiste en aspirar, materialmente, a sólo aquello que de verdad necesitamos. Esta máxima universal, compartida por la mayoría de religiones y filosofías moralistas, está cada vez más alejada de los valores de las sociedades modernas y de la economía capitalista, pero si no se lleva a la práctica, la felicidad se convierte en una ilusión inalcanzable. Bajo estos preceptos morales, el economista Robert Skidelsky, biógrafo de John Keynes y miembro de la Cámara de los Lores británica, se ha propuesto sentar las bases teóricas de una nueva sociedad y, por ende de una nueva economía. Una cruzada compartida con su hijo Edward, profesor de filosofía en la Universidad de Exeter, y que sintetizan en el ensayo ¿Cuánto es suficiente? Qué se necesita para una ‘buena vida’ (Crítica).

El tándem entre Robert y Edward Skidelsky semeja la cuadratura del círculo ontológico, al conjugar sus perfiles económico y filosófico en una misma teoría y revestirla sin acritud adoctrinadora de los principios católicos. Sus tesis de enfoque neokeynesiano, que en Reino Unido han provocado todo tipo de reacciones menos la indiferencia, llegan a España de la mano de su último libro, y que ambos autores profundizan en una entrevista con El Confidencial. “La ética debe ser la base de la economía”, arranca Robert, con su característica rotundidad. “No hemos escrito el libro desde el punto de vista religioso, pero sí estamos muy influenciados e impresionados por la enseñanza moral del catolicismo y las encíclicas papales son el marco de referencia en el que nos movemos”.

Una ética económica
La humanización de la economía es para estos autores una obligación primordial y es el requisito imprescindible para comenzar a construir una sociedad más justa e igualitaria. “Cada vez nos alejamos más del ideal de la ‘buena vida’. Para ser felices necesitamos tener buena salud, mucho más tiempo de ocio, en el que hagas lo que realmente quieres y no lo que estás obligado a hacer, y recuperar las relaciones personales. Todo esto significa que no seamos consumistas ni pasivos”, explica Edward. Aunque a primera vista estos postulados parezcan fácilmente realizables haydos factores, principalmente, que generan serias resistencias: la pérdida de influencia de la religión por un lado, y el auge del capitalismo por otro.

“Todas estas crisis cíclicas tienen que ver con que nuestro único objetivo es el crecimiento”
“Existe una tendencia natural del ser humano a la insaciabilidad, pero el sistema económico capitalista impulsa todavía este carácter”, explica Robert. “Durante muchos siglos se resistió a esta tendencia desde el plano religioso y filosófico, insistiendo que no debemos mirar a los demás para saber qué queremos, sino mirarnos a nosotros mismos y a nuestras propias necesidades”, pero hoy en día prácticamente han desaparecido esos mecanismos de defensa, lamenta Edward. Sin embargo, lo más peligroso para los Skidelsky es que el consumismo se ha entroniza como fin en sí mismo y todas las dimensiones de la vida comienzan a girar en base a este.

Cambiar individualmente para evolucionar socialmente
“Tenemos que empezar con la publicidad. No digo que haya que abolirla por completo, pero el primer paso es reducirla. Ya sé que los medios de comunicación se financian con publicidad, pero es primordial buscar otro tipo de modelos para poder tener una televisión o un periódico sin depender tanto de ella”, explica acaloradamente el economista. En segundo lugar, continúa Robert, se deben establecer mecanismos de control a las actividades bancarias, principalmente, “para impedir que otorguen tantos préstamos a la ligera” para que la ciudadanía no caiga en la espiral consumista ni se endeude de por vida.

“La buena vida desapareció a medida que se fue reduciendo la influencia de la religión en nuestras sociedades”

Para Edward, que en ningún momento duda en matizar las palabras de su padre mostrando una clara complicidad entre ambos, “primero tenemos que cambiar individualmente nuestra mentalidad porque ni siquiera estamos acostumbrados a la buena vida y, luego, para hacer posible este fin, habrá que hacer reformas económicas. La buena vida desapareció a medida que se fue reduciendo la influencia de la religión en nuestras sociedades”, por lo que advierte de la deriva a la que estamos abocados sino se produce un cambio de mentalidad colectivo.
“Desde luego que la sociedad no debe obligarte a que adoptes las posturas del ‘buen vivir’ porque eso sería comunismo. El impulso moral debe venir de la conciencia de cada uno y, luego el Estado ya nos podrá guiar y ayudar a seguir esa dirección. Pero solo una vez que la ciudadanía haya decidido que este sistema no funciona”, indica Roberts reforzando las palabras de su hijo y pupilo.
Del decrecimiento al ‘buen vivir’

Este momento histórico, caracterizado por una profunda crisis económica, es un momento ideal para lanzar reflexionar sobre estos conceptos. “Este estilo de vida no funciona, por lo que tenemos que buscar alternativas. En todas las crisis surgen procesos digamos que de inspección, y hemos descubierto que este sistema produce crisis inevitablemente y se aleja del buen vivir”, indica Roberts. Estas son las consecuencias de la crisis, pero el economista también apunta a sus causas: “Todas estas crisis cíclicas tienen que ver con que nuestro único objetivo es el crecimiento”.

 “Existe una tendencia natural a la insaciabilidad, pero el capitalismo impulsa todavía más este carácter”

Los planteamientos teóricos propuestos por estos autores guardan cierta relación con la teoría económica del decrecimiento surgida a raíz de la obra The Entropy law and the Economic Process (1971) de Nicholas Georgescu-Roegen y profundizadas por Serge Latouche. Sin embargo, preguntados por estas similitudes, Edward sienta en las bases éticas de la ‘buena vida’ las principales diferencias con el decrecimiento, de las que carecería según el filósofo. Aunque en el ensayo se presentan una serie de herramientas para el ‘buen vivir’ que comparte con el decrecimiento como: la reducción y distribución de la jornada laboral, la renta básica universal o, por supuesto, la máxima de “vivir mejor con menos”. “Nosotros no nos postulamos a favor o en contra del crecimiento, no se trata de eso, sino de proponer los medios para lograr una buena vida”, sentencia Skidelsky padre.

La defensa de la economía y el mercado local es otro de los rasgos compartidos con el decrecimiento. “Uno de los elementos de la buena vida es el contacto con la naturaleza, para lo que se necesita una sociedad equilibrada desde el plano industrial y rural”. Para llegar a este equilibro, continúa Roberts, “hay que empezar por abolir los acuerdos de libre comercio, y potenciar las medidas de apoyo a los mercados locales, defender para que la gente compre más en ellos y no tanto en las grandes superficies”. El economista también abraza fenómenos como el neorruralismo o el cooperativismo, pero advierte que, en tiempos de crisis como la actual estas experiencias “son medidas de emergencia, pero solo serán realmente útiles si se producen naturalmente como resultado de una decisión más generalizada”

lunes, 13 de mayo de 2013

"Trabajamos más horas que un esclavo romano"


Antonio Fornés, filósofo, entrevistado por Ima Sanchís

"Trabajamos más horas que un esclavo romano"

¿Sumergidos en el gris?
Así vivimos. La sociedad actual nos convierte en engranajes, máquinas productivas que anhelan continuamente hacer algo, incluso en su tiempo libre.
 Lo llamamos aprovechar el tiempo.
Hacer y hacer, lo único que provoca es que el tiempo pase a una velocidad tremenda y que no saboreemos la auténtica densidad de la vida. Ya lo decía Pascal: el mayor problema del hombre es la incapacidad de estar solo consigo mismo.
Un viejo problema.
Mientras seamos máquinas de producir, somos perfectamente sustituibles tanto en el trabajo como en la familia.
Qué duro suena eso.
Sólo cuando reflexionamos ejercemos de seres humanos, y la reflexión es algo personal y necesario para el equilibrio. La sociedad actual nos despieza, nos da remedios para el dolor, para las vacaciones, para ser guapos, contra el aburrimiento...Todo parece estar al alcance, y tenemos la esperanza de que las cosas externas van a resolver nuestros problemas, pero las respuestas no están fuera, sino dentro de nosotros.
Bucear en las miserias da pereza.
A través de Iván Karamázov, Dostoyevski cuenta que Jesús vuelve a la tierra y Torquemada, el gran inquisidor, lo encierra y le dice: tú te crees que los hombres quieren ser libres y buenos, pero es mentira...
Un monstruo ilustrado.
... Lo primero que busca todo hombre es alguien que le esclavice, que le diga lo que tiene que hacer. Quiere milagros, pero no quiere ejercer la libertad, prefiere ser un niño.
Es más cómodo.
Llegar agotados a casa nos sirve de excusa para no tomar nuestras propias decisiones y no escucharnos a nosotros mismos. Ese continuo dejarnos llevar es infantil. Hay que entrar en la edad adulta.
"Levantarse, tranvía, oficina, tranvía, comida, tranvía, oficina, tranvía, cena".
Sí, eso dice Albert Camus en el mito de Sísifo. Pero un día surge el "por qué".
Porque tengo que pagar el alquiler...
Hay que cambiar el acento, volver a dar a las cosas su valor. Estamos sobrevalorando la propiedad y el trabajo, y más en tiempos de crisis. ¿Cuántas personas conoces que viven esclavizadas a una hipoteca por tener un piso 30 m2 más grande, un coche nuevo o unas vacaciones? ¿No es absurdo?
Es el miedo lo que nos esclaviza.
Actualmente trabajamos más horas que un esclavo romano, pero creemos
que vivimos en una sociedad superlibre.
Algo de razón tiene.
Damos demasiado peso a cosas superficiales; podríamos vivir con muchísimo menos, ese dejarnos llevar pesa demasiado. En los ambulatorios hay folletos para recordarnos que en verano hace mucho calor, que vayamos por la sombra y bebamos agua.
Absurdo, sí.
Hay que parar e incluso retroceder, porque el avance continuado es una especie de locura que nos lleva al vacío y la angustia. Hay una anécdota de Henry Ford que demuestra lo manejables que somos. En plena crisis del 29 decidió subir el sueldo a todos sus empleados. Sus asesores lo tomaron por loco, y él les dijo: ¿Qué creéis que harán todos en cuanto les subamos el salario?
Comprarse un coche.
Efectivamente. La angustia está cuando nos volcamos fuera y nos olvidamos de nosotros. Lo hemos frivolizado todo en un esfuerzo por estar entretenidos como niños.
Ahora estamos atrapados: trabajamos más por menos.
El sistema no va a cambiar. Platón decía que el mejor sistema político es aquel que tiene a los mejores ciudadanos. Debemos cambiar nosotros, recuperarnos como seres humanos y vencer el miedo.

Tenemos muchos. ¿A cuál de ellos?
Estamos dispuestos a trabajar más por menos dinero por miedo a perder el puesto de trabajo, es lo que decía Dostoyevski: preferimos ser esclavos y no pensar y no temer, pero eso nos deshumaniza.
Entiendo.
Los subidones que nos provoca el consumo nos acaban convirtiendo en drogadictos. No vale la pena trabajar un minuto más por tener un coche mejor. La sofisticación y el placer están en cosas mucho más importantes y fáciles que nos mejoran como personas; desde una buena conversación hasta implicarnos, no con el mundo, sino con nuestro hermano y nuestro vecino.
Cuando no tienes nada que perder es fácil rebelarte.
¿Qué es más importante que vivir? Lo estamos perdiendo todo cada día, deberíamos arriesgar porque tenemos mucho que ganar: vivir la vida en plenitud, estar orgullosos de haber vivido. ¿Qué nos quedará al final del camino tras haber sido tan buenos trabajadores?...
Igual la empresa te regala un reloj.
No tiene sentido, no podemos apostar nuestra vida en el trabajo, la casa y las obligaciones, eso es nada. Al final sólo nos quedará el haber vivido en la máxima de las dignidades, que es la de ejercer de ser humano.

¿Y qué es aprovechar la vida?
Masticarla. Hoy creemos que estudiar ha de servirnos para algo, ha de ser una herramienta, y no es así; el conocimiento nos enriquece como personas, nos eleva, para eso sirve. Debemos vivir por vivir como el niño juega por jugar. Lo demás es puro engaño.

Gabriel José García Márquez

Gabriel José García Márquez   Aracataca ,   Magdalena ,   Colombia ;   6 de marzo   de   1927 Ciudad de México ,   México ;   17 de abril   ...