domingo, 24 de agosto de 2014

Preguntas y más preguntas

Diario La Nación - Crónicas femeninas: Preguntas, por Alejandra Herren

Abro el libro Valores para vivir, que está inspirado en un programa educativo de Naciones Unidas y dirigido a educadores. No es el único programa sobre educación en valores humanos que conozco, y al hojear el ejemplar me doy cuenta de que está muy bien. Paz, amor, respeto, tolerancia, felicidad, responsabilidad, cooperación, humildad, honestidad, simplicidad, libertad, unidad. Me pregunto si nosotras, madres, somos conscientes de la responsabilidad de educar un hijo. ¿Somos verdaderamente conscientes de la enorme herramienta para cambiar el mundo que hay en nuestras manos? ¿Educamos para la paz, el amor, el respeto, la tolerancia, la felicidad, la responsabilidad, la cooperación, la humildad, la honestidad, la simplicidad, la libertad, la unidad, más allá de los enunciados? ¿Nuestros hijos buscarán evitar la violencia? ¿Serán compasivos con los demás? ¿Respetarán la libertad y los derechos de los otros? ¿Podrán ser tolerantes con las diferencias, lejos del prejuicio? ¿Estarán siempre dispuestos a dar una mano solidaria allí donde haga falta? ¿La verdad estará siempre presente en sus vidas? ¿Sabrán ser felices con las cosas más simples de la vida? Qué. ¿es mucho pedir?

Más preguntas

Nada es casual, todo es causal. Vengo haciéndome preguntas como esta madre desde hace un buen rato. Sin ir más lejos, ayer hablaba de esto con una amiga, y lamentablemente nos quedamos un tiempo callados sin encontrar una respuesta. La idea daba vueltas alrededor de “qué hacer para cambiar los sistemas de poder corruptos”, desde el más insignificante, que pusimos como ejemplo, el del camarero que se queda con un vuelto, o se queda con el importe de una cuenta sin pasarla al cajero, hasta los más desastrosos para la sociedad que son los gobiernos y su corrupción indiscriminada en todos los niveles.
Mires donde mires, te encontras con procesos viciados de nulidad pero que funcionan gracias al funcionario, al político, al administrativo, al gobernante corrupto de turno. Y mires donde mires significa justo eso, sin fronteras, en cualquier país en mayor o menor medida (Aunque también coincidimos que el espíritu latino hacía subir las posibilidades en los países latinos, pero ese es otro tema).
Esos procesos están tan bien montados, tan soberanamente podridos, que se hace muy cuesta arriba para las pocas personas que quieren hacerlo bien, dificultando su trabajo al punto de hacerlo casi imposible. Y coincidimos que uno de los problemas es que esas personas que lo quieren hacer bien son pocas, muy pocas. El otro es la educación, una educación basada en los valores humanos que menciona la periodista más arriba.
Entendimos que la única solución era apostar por una educación de calidad, que formara seres humanos con capacidad para discernir lo que está bien y lo que está mal sin temores a las represalias, sin vergüenza a pasar por tontos, identificando muy bien lo que es bueno para un bien común, más allá del bien particular. Que esos chicos educados con unas premisas claras de libre pensamiento, sin partidismos ni encasillamientos, sin aprender de memoria, usando la cabeza para poder elegir, predicarían con el ejemplo, identificarían la forma de crear nuevos sistemas de poder basados en la confianza, utilizando los buenos ejemplos como punto de partida para lograr pequeños cambios cada día, en cada lugar, en cada nivel; sobre todo sin tomar represalias, saneando los procesos, mostrándolos en detalle, transparentes para todos los que quieran verlos. De esta manera se empezaría a conseguir recuperar la confianza de la gente, perdida hace tiempo.
Estamos viviendo una época de cambios, con los objetivos un poco difusos, con el egoísmo campando a sus anchas y con un mundo que deja mucho que desear para dejar a las nuevas generaciones. Cada uno de nosotros como granitos de arena en una gran playa, debería hacer lo posible, con pequeñas acciones, desde su rinconcito en esa playa, para que podamos hacer de nuestra sociedad un lugar mejor, aunque parezca difícil, aunque parezca inútil, porque no olvidemos que todos esos granitos formamos esa gran playa. Es cuestión de no esperar una casualidad y hacer una causa común.

Daniel Gómez Debenedetti

lunes, 9 de junio de 2014

SIMPLIFICANDO LA VIDA

Que bueno esto, porque en realidad estamos complicando las cosas constantemente, sobretodo cuando "interpretamos" el mensaje del otro, lo que supuestamente nos quiere decir en función de nuestras propias creencias y en función de lo que queremos o no queremos creer. Hacer pronósticos nefastos sobre algo que no pasó y que muy posiblemente ni pase es otra de las formas de complicarnos la vida. Simplifiquemos. Aquí se los dejo, para terminar el Domingo reflexionando un poco.

SIMPLIFICANDO LA VIDA
Cuando la NASA comenzó a poner astronautas en el  espacio necesitaban solucionar el problema de cómo escribir cuando no hay gravedad.
Resolver este problema, les llevó 6 años y les costó 12 millones de dólares. Desarrollaron un bolígrafo que funcionaba bajo gravedad cero, debajo del agua, prácticamente en cualquier superficie y en un rango de temperaturas que iban desde el punto de congelación hasta superar los 300 grados centígrados.
Dicen que los rusos utilizaban un lápiz.

¿No te pasa que a veces complicas las cosas sin sentido?
¿Por qué te parece que lo hacemos?
Yo tengo una teoría y, por supuesto ni siquiera está fundada. Es sólo como yo veo las cosas. Pero a mi me parece que nos complicamos la vida porque tenemos la creencia de que la vida "debe ser complicada y difícil". No pensamos que puede ser simple y fácil. Entonces cuando interpretamos una situación tendemos a complicarla para que entre dentro del paradigma que tenemos.
Y ojo, que no creo que no haya cosas realmente complicadas de resolver, sólo que no siempre tiene que ser así.

Uno de los más memorables casos de estudio de la gestión japonesa fue aquel que ocurrió en una de sus más grandes empresas de cosmética. La compañía recibió la queja de un consumidor que compró una caja de jabón y estaba vacía. Los altos cargos pidieron a sus ingenieros que encontraran una rápida solución para ese problema.
De inmediato, los ingenieros se lanzaron a idear una máquina de rayos X con monitores de alta resolución manejados por dos personas y así vigilar todas las cajas de jabón que pasaran por la línea para asegurarse de que no estuvieran vacías.
Cuando a un empleado común en una empresa pequeña se le planteó el mismo problema compró un potente ventilador industrial y lo apuntó hacia la cadena de montaje de manera que cuando estaba encendido las cajas que estaban vacías simplemente salían volando de la línea de producción.
 
Considero que una de mis tareas como Coach, con mis clientes, es desenmarañar la mirada que tienen de las cosas que le pasan. Observo que es muy común mezclar y vivir conclusiones como si fueran ciertas. Preocuparse por cosas que aun no pasaron y realmente es muy difícil que pasen y anticiparse con respuestas negativas a preguntas o pedidos que aún no se hicieron.
Este hábito de mezclar y complicar considero que empieza el pensamiento.
¿Has visto como muchas personas se enrollan para explicar algo simple y utilizan cientos de palabras cuando podrían usar sólo unas pocas?

Un magnate hotelero viajó a una ciudad hindú por segunda vez en un año. Al llegar al mostrador el empleado le sonrió y lo saludó diciéndole: Bienvenido nuevamente señor, que bueno verlo de vuelta en nuestro hotel. Sorprendido por el sistema que debían tener para el reconocimiento de pasajeros decidió implementarlo en su cadena, que por cierto tenía mas estrellas.
A su regreso puso a trabajar en este asunto a sus empleados. Ellos se enfocaron en un software de reconocimiento facial con un costo aproximado de 2.5 millones de dólares.
El magnate prefirió viajar nuevamente y sobornar al empleado de aquel hotel para que le revelara la tecnología que aplicaban. El empleado no aceptó soborno alguno, sino que humildemente le dijo: "Mire señor, tenemos un arreglo con los taxistas, ellos le preguntan si ya se ha hospedado en este hotel, y si es así nos hacen una seña cuando dejan su equipaje, y así se ganan un dólar".

Observate en tu manera de ver las cosas:
Lo haces fácil o te complicas?
¿Tienes la habilidad del poder de síntesis?
¿Te observas claro en tu forma de explicar o sientes que te enrollas con tus propias palabras?
¿Te encuentras a ti mismo, a menudo, sacando conclusiones y viviéndolas como si fueran ciertas, sin preguntar?

Hay personas que son capaces
 de simplificar lo complejo;
otras, en cambio,
suelen complicar lo sencillo.

 
 
Siempre recibo textos de mis lectores y uno de los desafíos mas importantes que tengo es reducirlos y que sigan conservando el mensaje. Quería contarte que los tres primeros textos llegaron a mi con 593 palabras y en esta news sólo tienen 380. Es un ejercicio que cada semana hago para aprender a simplificar.

Suprimir toda palabra inútil.
Simplificar la frase.
Simplificar la idea.
Suprimir, sacar todo lo que no suma a la idea.
Si quiero que lean esta news tiene que ser corta.
Es casi como una fórmula en la comunicación.
Muchas gracias a Domingo Feliceti por sus textos.


Patricia Ashuel

domingo, 11 de mayo de 2014

Pinchando un gran globo

Aquí les dejo una reflexión para sacarnos un peso de encima, disfrutar del aquí y ahora sin remordimientos, sin ilusiones con la certeza de que estamos en el camino correcto.

¡Vamos a por esa hermosa semana que empezamos dentro de un rato!

Pinchando un gran globo

Luz, oscuridad, conciencia, inconsciencia
Todo buscador comienza su camino con una meta, consciente o inconsciente: iluminarse. El punto está en cuál es la creencia que cada uno tiene sobre la iluminación.
Cuando le preguntaron a Osho: ¿Qué sucedió cuando te iluminaste? Contestó: "Me reí, una risa realmente escandalosa, al ver el completo absurdo de tratar de iluminarme, nacemos iluminados, no podemos alcanzar lo que ya tenemos, es un absurdo".
A muchos les disgusta esta respuesta, es como "pinchar un gran globo". Es entonces muy fácil quedar atrapados en esa fantasía, a veces casi adictiva, como tantos otros deseos, e inclusive, convertir esa meta en una buena excusa para no vivir el presente, para no vivir el aquí ahora y no responsabilizarnos de las acciones que generamos a cada momento, día a día, a cada instante.
Bajar a tierra, soltar las ilusiones, o sea, expandir la conciencia de "a lo que respondemos”, significa: “transformar-nos”. Cuando esto sucede, cuando podemos elegir ser los protagonistas de nuestras vidas, nunca más nos enamoramos... pero no solo de una mujer o de un hombre, sino tampoco de un trabajo, de un proyecto, de una ilusión o de cualquier cebo-trampa que el ego nos pone. Lo que hace que vivamos con la constante de la "zanahoria que nunca se alcanza", y en lo concreto, en la vida cotidiana terminamos siempre frustrados y por lo tanto victimizados sin alcanzar a ver que dentro nuestro hay una permanente adicción a la conexión con el deseo. De hecho nos resulta más fácil enamorarnos que amar.

Enamorarnos no requiere aceptar al otro como es, ni a las cosas como son, lo teñimos de nuestra necesidad. Amar sí. Amar es pura conciencia para despertar y aceptar-nos como somos, y por lo tanto aceptar la realidad despojándonos de las ilusiones en todos los planos. Es dejar de necesitar al otro o a las cosas y sostenernos en la confianza en nosotros y la existencia, que requiere necesariamente un camino de autoconocimiento e integración con uno mismo. Y dicho así, parecería una odisea muy difícil de alcanzar... a veces casi una utopía.
Hay una llave para facilitarlo... la capacidad de dudar. Es el primer puente a la aceptación, abandonar la mente que opina e ir hacia adentro, observar todas y cada una de nuestras creencias, sensaciones, emociones, con la conciencia de ir más allá de cualquier juicio que intervenga... y aceptar... sea lo que sea.

Surge entonces inevitablemente la percepción de la confianza y su correspondiente desconfianza para mirarnos. Soltar la ilusión es soltar el ego, es soltar los falsos anclajes, es soltar las máscaras, disfraces y mentiras con lo que hemos armado nuestra personalidad. Soltar la ilusión es madurar, es aceptar nuestra soledad existencial y comenzar el camino de la integración, el amor y el compartir, sin condiciones, más allá de las expectativas y los deseos.
Y cuando el corazón habla... las palabras pierden su sentido

Osho


domingo, 4 de mayo de 2014

Una actitud exitosa

Una actitud exitosa
Hay mucho escrito por ahí acerca de la ley de atracción, de la zona de confort y la diferencia con la zona de aprendizaje. Cada vez que me cruzo con algo relacionado me lo leo, lo analizo y me quedo con lo que me gusta o me parece más interesante, bah, como todo lo que cae cerca de mí.

Hoy me encontré con una nota relacionada justamente con esto, con la zona de confort y en el otro extremo la zona de aprendizaje. Lo divertido es que no son opuestos, ya que ir a la zona de aprendizaje hace expandir tu zona de confort. Al estar en la búsqueda de nuevas habilidades, nuevos conocimientos, avivando la curiosidad, leyendo, paseando por lugares nuevos, conociendo gente, lo que haces es agrandar esa zona de confort, asimilando esas vivencias y esos nuevos conocimientos en ti mismo, pasando a formar parte de ti, de tú zona de confort.

Enlazado con esto, quiero compartir una infografía que hace Mary Ellen Tribby que resume muy bien las características que definen y perfilan una actitud exitosa y por contrapartida, las no exitosas, dejando claramente definidas cuales son las actitudes que te pueden llevar al éxito en la vida…o no.

Son agradecidos, hablan bien de los otros, estimulan a los demás por sus victorias y festejan sus éxitos, se hacen cargo de sus fracasos y errores, leen diariamente de todo, comparten ideas e información,  mantienen una lista de lo que les gustaría ser y hacer, aceptan los cambios, se adaptan, aprenden continuamente, operan desde una perspectiva de transformación, o sea genero cambios e inicio movimientos, y no desde una perspectiva transaccional, o sea si me das te doy sino ni se me ocurre. Emanan alegría de vivir.

Seamos uno de estos seres, evaluemos detenidamente en esta infografía, cada una de sus particularidades y veamos la posición contraria para poder identificarnos y movilizarnos hacia lo que nos haga mejores.
La vida, nuestra vida, es la suma de nuestras actitudes, lo que hagamos con ella es el resultado de nuestras elecciones, así que, elijamos bien y no tengamos miedo a salir de nuestra zona de confort, hay un mundo ahí afuera espectacular, y nos está esperando para formar parte de él.


Daniel Gómez Debenedetti

lunes, 28 de abril de 2014

Lo más importante, sentirse bien

Siempre aparece la imagen de la muerte. Por ejemplo te preguntas "que haría si hoy fuera mi último día en este mundo". Las cosas no suceden por casualidad, siempre lo digo, son causalidades. Causalmente hablamos con un buen amigo de una película con un situación muy emocionante en la que “la perdida” es la protagonista. No pasó ni un día y veo una peli en la que la protagonista es la muerte y todo lo que conlleva alrededor del que se va. Para completar la causalidad, buscando entre mis notas para “Las Búsquedas de Dany” me encuentro con esta magnífica reflexión que les comparto más abajo y que de alguna manera refleja lo que rápidamente se me ocurre hacer si hoy fuera mi último día, disfrutar a pleno con alegría y gratitud.
¡A disfrutar de la vida mis querid@s!

Lo más importante, sentirse bien
Pensaba cuál es el mensaje más valioso que tengo para compartir, qué dejaría aquí escrito si, por ejemplo, supiera de antemano que es el último artículo que voy a publicar.
¿Y por qué no compartir entonces esa idea ahora mismo?
Bueno, aquí va…
¿Por qué normalmente no podemos experimentar completa felicidad en cualquier situación cotidiana? La foto parece sugerir que sí podíamos…

La verdadera felicidad que tanto anhelamos está disponible para nosotros ahora mismo, no es necesario que alcancemos antes ninguna meta ni que se produzca primero ningún cambio en nuestras vidas. El logro de cualquier meta sólo nos provocará un bienestar pasajero, aunque nuestro “sentido común” nos asegure normalmente otra cosa: que la felicidad depende del cumplimiento de nuestros deseos.
Siempre que no nos sentimos plenamente felices estamos esperando que alguna situación se resuelva “favorablemente”, que algo cambie, que se solucione cierto problema, que se cumpla alguno de nuestros deseos. Pero a largo plazo, aun cuando alcancemos algunas de estas metas, el cuadro general parece ser siempre el mismo y la felicidad permanece como un estado ideal e inalcanzable.
No hay nada de malo en tratar de cumplir nuestros deseos… ¡al contrario! Los deseos son esenciales para darle sentido a nuestras vidas, nos señalan el camino que queremos recorrer. Pero si sentimos que sólo cuando se cumplan podremos ser felices entonces pasan a convertirse en “apegos”, y se transforman precisamente en los obstáculos que nos impiden alcanzar la felicidad.
Y, paradójicamente, tal como predice la Ley de Atracción, sentirnos bien ahora y experimentar ya la plenitud y la alegría que anhelamos, es la clave para hacer realidad nuestros deseos.

Los chinos lo dicen de una manera hermosa: “Cuando el ojo no está obstruido, el resultado es la visión; cuando el oído no está obstruido, el resultado es la audición…” Y yo agrego: “Cuando la mente no está obstruida, el resultado es la verdad; y cuando el corazón no está obstruido, el resultado es la dicha…”
Anthony de Mello


Desde ya que estos razonamientos no parecen aplicables mientras atravesamos una crisis profunda, una enfermedad o una pérdida irreparable. Pero normalmente estas situaciones graves, más pronto o más tarde, derivan en un nuevo escenario de equilibrio donde podemos volver a disfrutar de nuestro presente.

Nuestras metas no parecen tantas ni tan difíciles, lo que las convierte en imposibles de cumplir es que al alcanzar alguna inmediatamente se nos ocurren otras nuevas. Pretender ser felices cumpliendo primero una serie interminable de deseos es equivalente a lo que hace el protagonista de este video para enviar una simple tarjeta postal.

http://vimeo.com/40539993 Cortometraje “Melvin the Mini Machine”.

 Una siesta, un helado o un abrazo encierran el potencial de una experiencia plena, a la que no le falta nada. Y podemos vivir así cada momento, construyendo de manera consciente una vida feliz. Por el contrario, muchas veces marchamos mecánicamente tras los espejismos que el ego pone frente a nosotros. Se trata de nuestras propias metas, pero el engaño consiste en hacernos creer que sólo si las alcanzamos podremos ser felices. Y si aceptamos dar los primeros pasos en esa dirección, tratando de alcanzar esa “zanahoria” con que el ego nos tienta, podemos pasarnos la vida entera buscando así la felicidad, pero sin llegar a alcanzarla.
Si estuviera llegando tarde al trabajo, por ejemplo, es probable que la preocupación por esos pocos minutos de retraso desplace a cualquier pensamiento positivo. La preocupación por un asunto de poca importancia normalmente pesa más que el milagro de estar vivos y que todas las bendiciones que recibimos diariamente. Y a lo largo del día la situación suele repetirse con otras preocupaciones, relacionadas tal vez con conflictos irrelevantes, tareas pendientes y otros problemas menores. Nunca parecen llegar los largos períodos de paz y de serenidad que nos merecemos, en los que podamos disfrutar de todo lo que ya está resuelto en nuestras vidas, de todo aquello que gracias a Dios sí tenemos.
Muchas veces la causa de cualquier malestar depende más de nuestros propios pensamientos que de las circunstancias que nos toca vivir. Y somos nosotros, de manera consciente o inconsciente, quienes decidimos en qué pensar. Nuestra realidad personal es, entonces, nuestra propia invención.


Los artículos de este blog tratan generalmente acerca de la autoestima, de la Ley de Atracción, de la importancia de vivir de manera consciente el “aquí y ahora”… Pero siento que la idea más importante, a la que le dedicaría el último artículo si supiera de antemano que ya no voy a poder seguir publicando aquí, es esta: Salvo en situaciones extremas podemos experimentar cada momento con alegría y gratitud, podemos decretar que ya estamos bien y simplemente disfrutar, no hay condiciones previas ni metas a cumplir para alcanzar la felicidad. Además, así creamos las condiciones para atraer todo lo que deseamos… las cosas, situaciones y relaciones que nos gustaría incorporar a nuestras vidas. Tal vez esta idea no sea fácil de aplicar, quizás al principio sólo podamos recordarla unas pocas veces al día… ¡Pero bien vale la pena perseverar!

Axel Piskulic - www.amarseaunomismo.com

domingo, 20 de abril de 2014

La pena de muerte

La pena de muerte

Esta semana de relax en la playa, pude empezar a leer un libro sobre historias vividas en primera persona por Dominique Lapierre un conocido periodista francés. 

La primer historia habla sobre la pena de muerte, contando la historia de Caryl Chessman, quien estuvo 12 años apelando para escapar de la pena de muerte. Luego de terminar esta historia me quedé pensando sobre la pena de muerte en sí.¿Es verdad que tiene un efecto disuasivo en la gente? ¿Realmente la gente deja de hacer el mal porque existe la pena de muerte? ¿Es castigo merecido?... Y más preguntas que se me cruzaron y que me llevaron a investigar un poco sobre este tema tan problemático.

Los motivos pueden ser muy variados en función del estado en donde se ejecute la pena de muerte, pero algunos especialmente curiosos son:

  • ·         robo de bancos (Arabia Saudí);
  • ·         secuestro (Guatemala);
  • ·         tráfico de personas (China);
  • ·         fraude fiscal grave (China);
  • ·         robo con resultado de muerte (Estados Unidos);
  • ·         violación (China, Arabia Saudita);
  • ·         utilización ilegal de armas de fuego (Singapur);
  • ·         ataques terroristas a instalaciones petroleras (India);
  • ·         tráfico de drogas, posesión de drogas en cierta cantidad (Indonesia, Arabia Saudí, Malasia, Singapur, Tailandia, Taiwán);
  • ·         fabricación y venta ilegales de alcohol (India);
  • ·         corrupción de funcionarios (China, Irak hasta la caída de Sadam Hussein);
  • ·         proxenetismo (Arabia Saudí);
  • ·         robar automóviles (Sudán);

Aquí les adjunto un par de párrafos, solo un par, porque hay ríos de tinta sobre este tema y no acabo de leer ni siquiera los más interesantes. Aquí les dejo los que están en contra. La próxima entrega investigaré los que están a favor.

¡Sean buenos y disfruten de la semana!”

“La pena de muerte es considerada como el triunfo de la venganza sobre la justicia y viola el primer derecho de todo ser humano: el derecho a la vida, la pena capital nunca ha disuadido el crimen y constituye un acto de tortura y el último trato cruel, inhumano y degradante. Una sociedad que acude a la pena de muerte anima simbólicamente a la violencia”.

Declaración del Primer Congreso Mundial contra la Pena de Muerte, realizado en Estrasburgo, Francia, en junio del 2001.

"La tendencia global camina hacia el abolicionismo de la pena de muerte, según Amnistía Internacional, pero los datos de 2013 no van en esa dirección: las ejecuciones en Irán (al menos 369, un 18% más que en 2012) y en Irak (169, un 30% más) han hecho que el número de ejecuciones oficiales en el mundo ascendieran en 2013 a 778, casi un centenar más que las 682 registradas en 2012. En estas cifras no se incluyen ni las miles de ejecuciones que Amnistía cree que se producen cada año en China y de las que este país no informa ni las ejecuciones en número indeterminado que se cree que han ocurrido en Siria y en Egipto tanto en 2012 como en 2013 pero que no han podido ser confirmadas. Tampoco se incluyen las ejecuciones en Corea del Norte, cuya cifra también se desconoce."

"Los 22 países que llevaron a cabo ejecuciones en 2013 utilizaron la decapitación, la electrocución, el fusilamiento, la horca y la inyección letal. Hubo ejecuciones públicas en Arabia Saudí, Corea del Norte, Irán y Somalia. Y se impuso la pena de muerte por delitos no mortales como el robo, delitos económicos o relacionados con drogas “y otros que no deberían ser en absoluto delito, como el adulterio y la blasfemia”, destaca Amnistía en su informe. “Muchos países utilizan la imprecisa denominación de ‘delitos políticos’ parea condenar a muerte a disidentes o presuntos disidentes”, advierte también."

"En 2013 se condenó a muerte al menos a 1.925 personas en 57 países, frente a las 1.722 condenas en 58 países que hubo en 2012. A final de año había en el mundo al menos 23.392 personas condenadas a muerte."

Algunos titulares para sorprenderse:

Thomas Knight, de 62 años, recibió este martes la inyección letal, luego de haber sido condenado a la pena máxima en 1975

Japón repetirá el juicio a un reo condenado a muerte hace 46 años

"La posibilidad de inocencia es clara", afirma el juez que revisó el caso de Hakamada, acusado de matar a cuatro personas

Liberado en EE UU un reo que pasó 30 años en el corredor de la muerte

El afroamericano Glenn Ford fue condenado a morir electrocutado en 1984, por el robo y asesinato de un joyero

Amnistía Internacional denuncia 40 ejecuciones en Irán solo en 2014

Irán es el país del mundo que más aplica la pena capital. La semana pasada el régimen ejecutó a 33 personas

Sentenciados a muerte 529 seguidores de los Hermanos Musulmanes en Egipto

Un tribunal egipcio dictó este lunes la condena a muerte más masiva de la historia moderna del país árabe. Un total de 529 personas fueron sentenciadas a la pena capital por el asalto a una comisaría, a mediados del pasado agosto, en el que murió un coronel de policía.

Los cinco países del mundo donde todavía tienen pena de muerte para menores  

Irán, Arabia Saudita, Sudán, Pakistán y Yemen, son responsables de la mayoría de las ejecuciones de menores.

Más de 1,300 reos fueron ejecutados en EU tras reimplantar la pena capital

La Suprema Corte autorizó la condena a muerte en 1976 tras un caso con el que concluyó que el castigo es constitucional en caso de asesinato

Daniel Gómez Debenedetti

lunes, 7 de abril de 2014

El coleccionista de sonrisas

Pongamos una sonrisa en nuestra cara más a menudo, nos alegra el alma, es contagiosa instantáneamente; y sino mira a tu alrededor sonriendo, verás que enseguida prende en algún rostro cercano. Besos y a disfrutar de una excelente semana
Dany

El coleccionista de sonrisas

El 26 de agosto de 1990, en la segunda página del ‘The New York Times’, se publicó la fotografía de un atentado producido durante la invasión de Irak a Kuwait. A pocos metros de los cadáveres de un par de civiles, una niña miraba lo que parecía ser una muñeca, mientras que el artículo correspondiente mencionaba a 18 kuwaitíes exiliados, que recordaban a sus más de 500 compatriotas muertos. Y si bien existía una relación entre el texto y la imagen, el rostro de la niña hablaba de otra historia, que no tenía nada que ver con los personajes retratados. Era como si ella hubiese acabado de sonreír hacía un segundo.

Albert O’remor no era corresponsal de guerra, pero a su representante le fue sencillo contactar con el ‘Times’ y venderle los derechos de la fotografía, porque O’remor gozaba de cierto prestigio en el ámbito artístico neoyorquino. Aunque prestigio no es el término más adecuado para definir su posición en ese gremio. Prácticamente no se hablaba de la calidad de su trabajo, sino del tema recurrente que siempre abordó en sus obras, derivando las conversaciones hacia los posibles orígenes de su obsesión, donde las opiniones eran encontradas e iban de lo dramático a lo sublime, pasando incluso por la burla. En lo que sí estaban todos de acuerdo era en que su ‘enfermedad’ era degenerativa. Si no fuese así, por qué otra razón viajó a Kuwait a retratar a esa niña, por qué necesitaba situaciones cada vez más dolorosas para capturar una sonrisa.

Albert O’remor, de madre danesa y padre irlandés, nació en Baltimore, Estados Unidos, en 1958. Ya a sus cuatro años, Albert comenzó a manifestar una especial atracción por las sonrisas ajenas y, con el tiempo, pasó a convertirse en una profunda fascinación, despertando un incontrolable deseo por coleccionarlas. En su octavo cumpleaños, le obsequiaron una ‘Instamatic 133 de Kodak’. Como era de suponer, al comienzo, cualquier sonrisa le valía, mas ese comienzo fue muy breve, porque el mismo día en el que le regalaron la cámara, agotó el carrete con los rostros de los invitados que posaron para él y no pudo ver las imágenes hasta tres semanas después, cuando consiguió ahorrar lo suficiente para revelar los negativos.

Tras esa primera experiencia, se dedicó a sorprender a sus familiares con la intención de obtener sonrisas espontáneas. Los flashes provenían de debajo de una cama, del asiento posterior del coche, de entre las ramas, del armario y de cuanto lugar le sirviese para su cometido. Una vez completado su décimo álbum, volvió a cuestionarse, optando por  incluir a desconocidos. Así lo hizo durante más de una década.

A pesar de aparentar ser un dato irrelevante, antes de proseguir, me gustaría destacar una de las series que formó parte de este período, compuesta por las sonrisas de una hippie que mostraban las distintas variaciones de la expresión con respecto al tipo de droga que ella había consumido. Esta serie —no en ese momento, pero sí cuando reflexionó al respecto— ocasionó que O’remor hiciese una pausa prolongada. Los siguientes dos años no tomó ninguna fotografía, los empleó en clasificar las 16,478 que ya tenía. Fue consciente de que una sonrisa al despertar tenía distintos matices que una al acostarse, que la de su hermano menor era distinta cuando veía a su madre que cuando veía a su padre, que la de su abuelo variaba en el día y no con la edad, que una sonrisa no era más bella por el rostro sino por la sinceridad y que, sin excepción, todos teníamos la capacidad para mostrarla. En ese punto tuvo dos sensaciones. Su colección era bella; sin embargo, no era tan especial. Cualquiera podría tener una como la suya, simplemente era una cuestión de tiempo y dedicación. Se quedó en blanco tres años más.

En 1984, volvió a coger la cámara bajo la siguiente premisa: “Todos podemos sonreír, pero no todos somos iguales”. Se puso a fotografiar a personas famosas. Le duró una semana. Las revistas de un quiosco contenían más de las que él podría conseguir en toda su vida. Se sintió estúpido por haber planteado una premisa tan vulgar. Lanzó otra: “Todos podemos sonreír, pero a unos les cuesta más”. Con el ánimo renovado, retrató a mendigos, minusválidos, a payasos sin disfraz, soldados de guardia y a cuanto estereotipo se le cruzó por la mente. Se dio cuenta de que no era tanto un asunto de personas… y se atrevió a lanzar una tercera: “Todos podemos sonreír, pero hay momentos en que nos es casi imposible hacerlo, porque no nos nace o nos lo prohibimos”.

Albert pasaba las mañanas observando los entierros y, en las noches, hacía guardia en la sección de urgencias de los hospitales. Una que otra vez, para variar la rutina, se asomaba a los incendios y a otras desgracias ocasionales, conducta que fue muy criticada tanto por algunas instituciones sociales como por la mayoría de los artistas neoyorquinos. No obstante, O’ sostenía, de cara a sí mismo, que una sonrisa, en un momento de tragedia, evitaba que se destrozasen fibras emocionales profundas. Para valorar mejor su perspectiva, es necesario enfatizar que a él le deslumbraban las sonrisas y no las risas (ya sean con gracia o histéricas).

Unos meses antes de que Irak invadiera Kuwait, Albert O’remor se había instalado en Oriente Medio. Quería saber cómo eran las sonrisas de las personas que vivían en una tragedia constante. Sin duda, su fascinación lo colmó. Eso explica que el día en el que retrató a la niña del ‘Times’, cuando se produjo la explosión seguida de un tiroteo, en lugar de correr, le regaló la muñeca a la niña, para fotografiarla. En medio de esa sesión, una bala lo alcanzó. La pequeña dejó la muñeca y cogió la cámara.

Tras su muerte, se realizó la primera exposición sobre su trabajo. La galería Leo Castelli presentó la “Smile’s Collection”, incluyendo la foto que tomó la niña kuwaití, la única en la que aparecía Albert O’remor.

Rafael R. Valcárcel - http://www.nocuentos.com 

Gabriel José García Márquez

Gabriel José García Márquez   Aracataca ,   Magdalena ,   Colombia ;   6 de marzo   de   1927 Ciudad de México ,   México ;   17 de abril   ...