lunes, 30 de marzo de 2015

El beso volado



Todavía estamos conmovidos por la tragedia, ¿Todavía? vaya palabra, porque  en realidad permanecerá en la vida de muchísimas personas clavado en lo más hondo de su ser...y al resto sí, quizás se nos vaya pasando, como irá pasando de páginas a página o a mención o a finalmente desaparecer de los periódicos...Aquí el escritor lo reflejó muy bien y por eso os lo comparto. Disfruten de esta semana tan especial y non se priven de nada, la vida es hoy 

El beso volado


150 conciencias desvanecidas en los Alpes y cuatro perros abandonados que viajaban en jaulas hacia su nuevo hogar.
Hoy, 25 de marzo de 2015, ya no están aquí.
Y miles de personas que se han quedado con los labios en forma de beso, haciendo un sonido al vacío, enganchado entre los dientes, como carne de nuez, como una pipa.
Cuando te vea te voy a comer a besos.
Ven ya, que te hago lasaña.
Espero que me hayas traído un regalo, si no, no entras en casa.
¿A qué hora llegabas?
Nunca.
No llegaron nunca.
Caídos del mundo en pleno tránsito, sin posibilidad alguna de despedirse.
Imagino alguien en su butaca intentando encender su teléfono móvil.
El sonido al encenderse.
Abrir mensajes.
Escribiendo.
Y entonces el golpe.
La caja negra de la pérdida está llena de manos. Manos que se aferran a una barandilla. Manos a la cabeza. Manos que abrazan. Manos en la frente. Manos que agarran. Manos que se apoyan. Manos a la boca. Manos que encienden velas. Manos que cogen micrófonos que llevan cables.
Manos para cuando solo nos queda un trozo de titanio.
¿Pero cuánto nos dura la desazón?
¿Dos horas, tres días, una semana?
Sí, no somos nosotros, no es ninguno de los nuestros. Lo olvidamos.
Un lazo negro, un qué horror, un tristísimo día, un compartir la noticia, un miedo a volar, un pobres familias.
Y nos hacemos un selfie para quitarnos la angustia. O comemos. O rezamos. O buscamos un orgasmo. O encendemos la tele. O leemos un chiste. O hacemos deporte. O pegamos un puñetazo a una puerta.
Nos quedamos en la misma postura, justo antes de saltar, petrificados.
Yo no puedo olvidarlo.
Porque cada persona que deja este mundo me recuerda a mi madre.
A mi madre queriendo quedarse y yéndose.
A mi madre dándome el amor para que siguiera por ella.
Todos somos lo mismo.
Nosotros íbamos en ese avión aunque ahora sigamos aquí.
Somos la prueba viviente de ellos.
Somos lo que nos queda por hacer.
Por amar.
No te guardes ningún beso.
La gran catástrofe es que tengas miedo a estar vivo y a sentir.
Que tengas miedo a que te hagan "daño".
La gran tragedia es cuando ya ni siquiera te pueden hacer daño.
Porque no fueron nuestras conciencias, sino la de ellos, tenemos otra oportunidad.
Para escribir ese mensaje y dar las gracias por todo.
Para querer y dejarnos querer.
Mientras duremos

Roy Galán

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Gabriel José García Márquez

Gabriel José García Márquez   Aracataca ,   Magdalena ,   Colombia ;   6 de marzo   de   1927 Ciudad de México ,   México ;   17 de abril   ...